Algunas cosas comienzan bien, miras al cielo y te dices que nunca terminarán. No se que pasa (no lo puedo decir hasta ahora yo) que un día se decide que ya no se puede más. Así pasó pero no lo lamento ahora. Lloras ríos, lagos, agua dulce, agua salada. Todas las aguas contenidas en una. Pero como la canción "Así fue" de Rocío Durcal, en esta historia llegó el angel. Como en los sueños más locos. En mi cumpleaños, el que ya no pertenece a mi vida intentó entrar una vez más. Pero como dice el clásico dicho peruano que siempre usamos con nuestros amigos que dejan su silla sola y llegas y la tomas, "el que se fue a barranco perdió su banco". Da risa como algunos hombres piensan que los vamos a estar esperando toda la vida. Pero no, no pude esperar tanto a pesar de que prometí que si lo haría. Me di cuenta el año que pasó que algunas promesas nunca se cumplen. Pero el haber llorado medio mar atlántico me ayudo a saber porque tengo tanta suerte ahora. No es lógico que una persona tenga la vida TAN perfecta, exagerando el tan. No es lógico ni es normal, pero así es por lo menos este enero. Que extraño el tan atrás del perfecto luego de haber pensando que me iba a rendir, que ya estaba cerca del final. Que mi vida era casi la película dos mil doce. Quiero agradecer al ente, que seguro es dios, que me está dando todas las alegrías. Por ahora me despido, porque no tengo nada más que decir (recién comienza mi verdadera vida) y estoy tratando, poco a poco de valorar los detalles que se me dan cada día. Prometo dormir menos y aprovechar más el día. Prometo ir más al gimnasio y llenar mi mp4 de buenas canciones para ponerme más sabrosa la vida. Prometo escribir más seguido y dormir más horas en la noche. Todo sea por el prometido y tan esperado, futuro mejor.
jueves, 13 de enero de 2011
viernes, 31 de diciembre de 2010
Adiós viejo amigo
Aunque sea un poco duro de aceptar, fuiste mi amigo y estuviste ahí cada día, a cada hora que pasaba. Empezaste en mal tiempo, con la peor de las noticias y terminaste mal y bien a la vez. No sé como algo puede ser “más o menos” si en la vida te educan para decir que si o que no, no hay un intermedio. Como es normal en cada año que pasa no pude evitar querer, llorar, decepcionarme, recibir con el brazo abierto a nuevas personas, amigos y no tanto que me enseñaron el valor de una amistad. Los consejos que me daba mi mamá de no siempre confiar en todo el mundo recién los comprobé hoy, antes de que te vayas. No pude evitar no decepcionar personas (y creo que lo haré más este nuevo año si mis cálculos no me fallan), ilusionar tontamente, confundir sentimientos y sobre todo creer que la vida estaba perdida. Recuerdo el principio cuando aparecieron personas que me dificultaron ver la realidad de las cosas. Pero, luego cuando todo se ordenó encontré dos amigas valiosas que me enseñaron mucho. Por mi forma de ser, un poco introvertida (nadie me cree) siempre necesité de personas a los costados y por suerte aquí están. Tengo mucha suerte, aunque no se si se daba llamar así. Siempre me dijeron que merecía todo lo que tenía y tarde o temprano llegó lo que necesitaba. Este dos mil diez murieron personas, esas que jamás crees que se irán…cuando uno vive sin pensar mucho en la muerte crees que las personas serán eternas pero no fue así. Al comienzo y al final murieron dos personas muy buenas y dos meses después del principio una más. Se fueron así una hermana para una amiga, una buena amiga, mi bisabuela y mi muy querida profesora de inglés. Como se fueron llegaron a mí las personas impensadas. Cada día universitario conocí por lo menos una persona nueva. Una amiga con la afanación a los coreanos como yo, una que hablaba francés, una enamorada de su novio y el de ella, una que causa sensación con los chicos, muchos a quienes darles consejos, muchos que me los dieron a mí, que me hicieron reír hasta rodar por el pasto, con lo que pasé hasta lo inimaginable. Casi desaprobé matemáticas pero lo logré y pude pasarla. Decidí escribir otro libro y aquí voy, con la inspiración a flor de piel que me mata y se me quiere salir de las manos. Se me malogró mi cámara digital una vez más y desde semana santa no la arreglo. Comí más chifa del pensado y barrí con las gaseosas de naranja de los alrededores de la universidad. Mi año estuvo lleno de buena música y de eso se encargaron mis amigos de la facultad. Mi año estuvo lleno de decepción por pedazos y de intento de amor, historias nuevas y divertidas que tienen que ver un poco con pizza, un poco con agua, un poco con lo oriental…y finalmente llegó alguien que sacudió mi mundo, después de tanto esperar. Como me dijeron una vez: “lo bueno se hace esperar” y pensé que era una tonta frase hasta que el sol le dio en los ojos a alguien y me dije: MIÉRCOLES ESTE ES. Tuve que dejar de comer hasta ahora y no tuve mucha cena de navidad, ya olvidé a que saben los chocolates y la gaseosa, extraño el chifa y mucho…extraño su sabor y quiero tenerlo conmigo nuevamente. Este año tuve que hacer muchos sacrificios. Comenzó con un amor de mentira y terminó con el amor más verdadero que alguna vez conocí. Conocí un poco de filosofía y de la filosofía de la vida también. Cometí los peores errores y me di cuenta de que el mundo es el lugar más pequeño que todos conocen a todos. Probé el licor más de la cuenta y pienso no volver a hacerlo mucho (se supone que no me gusta y que no lo hacía). Lo que si 2011, el cigarro no está en mis planes. ¿Subí y bajé de peso? Eso no lo sé, pero me siento y veo igual. Me pusieron tres mil apodos que ahora me dan mucha risa. La relación madre-hija mejoró notablemente. La relación hermana-hermana también y creo que se debió un poco a algunos cambios. 2011, el próximo año no veré a mi papá cuídalo mucho para tenerlo conmigo el 2012. Fue la primera navidad que me regalaron plata y no regalos, la que primera que me quedé dormida temprano (creo que me estoy haciendo vieja). Me volví a poner mi piercing y ya no lo veo con tristeza en el cobre de la mesa de mi cuarto. Me volví un poco más ordenada y ya no me hacen problemas por eso. Es la primera vez que entro al gimnasio, que tengo un trainer, que hace tanto ejercicio. Es la primera vez de una infinidad de cosas que ahora ni recuerdo. Mi papá se sintió moderno y se creó facebook. Mi mamá se sintió adolescente y se compró converse. A Mario Vargas Llosa le dieron el novel (y no me gustan mucho sus libros). Mis amados zombies por fin tuvieron un lugar en la televisión, en las series, en todo y no soy la única que los ama ahora . Uy, sí que leí buenos libros, muchos muchos buenos libros. Es la primera vez que voy a la playa en diciembre. Cosas anormales, nuevas palabras estúpidas en mi vocabulario, nuevos pasatiempos, pasatiempos no concretados. Sea como sean las cosas y hayan sido como tenía que ser o lo que sea…Quiero agradecerte por todo lo que he tenido. Y agradecer a cada persona buena o mala que me atropelló en el camino. A cada combi a la que me subí, por cada pasaje de micro que aún conservo en la billera, por cada nueva canción que conocí y cada nuevo grupo con el que me afané, por esos pequeños detalles. GRACIAS, adiós y hola 2011.
viernes, 17 de diciembre de 2010
La inspiración me la dió arjona
Aférrate al piercing de mi ombligo, pégate a mi como un chicle no me sentiré hostigada. Mastica los recuerdos, undelos en el pasado. No seas un iceberg, dame calor cuando amanezca. No te derritas que estaré aquí esperando hasta que vuelvas. Regalame por navidad un par de besos, de esos que sabes dar. Quítate la fecha de caducidad para tenerte siempre conmigo. No quiero cantar contigo "yo no sé mañana" porque quiero saber que mañana seguirás aquí tan cerca como el aire que me roza las rodillas.
Suerte
Carolina. Nunca me pregunté porque me pusieron ese nombre. Ca-ro-li-na. Con ese nombre me conocieron pero nunca me gustó que me llamen así. No es que diga que no me gusta porque no es "pucha que feo nombre tengo", pero es que el nombre, así, dicho todo junto me sabe extraño, así que prefiero que me llamen caro. Esas cuatro letras me da un poco de seguridad. Es bien difícil que yo esté diciendo ahora que tengo "seguridad" porque siempre ha faltado y creo que el decirlo es lo que precisamente me hace más vulnerable. No sabía como se sentía volver un poco a mis inicios en la escritura. En mis torpes inicios como blogger. Ayer tuve una tonta discusión con el ladrón de mi ex-corazón roto y a decir verdad fue la menos agradable en estas tres semanas (casi cierro el blog). Creo que no lo hize al final porque ví dos comentarios en mi facebook diciendo que no lo cierre o porque nunca supe como cerrar uno. Antes puse "chau blog" como estado (lo que sentí demasiado penoso). Era un poco hannah montana cuando rebela su identidad al mundo (aunque pueda sonar estúpido) me sentí así porque sentía que era el momento de decir basta, de decir adiós cuando sabes que ya no tienes más armas que usar. Miraba las cosas que escribía y no entendía como alguien que comenzó mal y subió ahora ya no tiene letras en la cabeza. Me siento como una naranja exprimida, sin ideas, sin inspiración de ninguna clase. Siento que ya no me conformo ni con la gota de conformismo que me regalaron la semana pasada, con nada de nada. Solo me tranquilizó un poco saber que tenía alguien de quién sostenerme. Hoy... hoy me regaló un sunset hermozo. Es obvio que él no lo hizo pero me dió la oportunidad de verlo. Así me olvidé de mi falta de creatividad por un rato. Veía colores parecidos jugar entre sí en el cielo como por unos siete minutos antes de mi hora de salir de la casa. La paleta de colores que se dibujaba me daba un poco de ganas de querer pintar y recordaba cuando me compraba mis colores de treinta y ocho para el colegio y para diciembre tenía los básicos (y dos azules repetidos). Ese sunset que aparentemente no tenía ninguna magia me recordó la suerte que tengo de estar aquí. No en esa casa (o talvez sí) pero en ese lugar para poder verlo. Siempre quise llevar conmigo una cámara profesional y poder retratar cada salida del sol y cuando el sol se despide o a la luna perfecta que parece estar muy cerca. Yo no soy la mejor cuidadora de cosas materiales (como es obvio malogré mi cámara normal unas cuatro veces) ahora mi cámara reposa desde hace más de medio año, inservible y sola en una esquina del segundo cajón de mi ropero. Es triste como se pasan los momentos y uno no puede retratarlos. Me encantaría retratar cada vez que nos reflejamos en los espejos (cuando nos damos cuenta que me llevas más de veinte centímetros). Me reí más al verme tan diferente a ti. Me gustaría poder salir a tomar fotos hasta a las hormigas y así satisfacer mis instinto de periodista principiante. Carolina, esta carolina a la que no le gusta que la llamen así, la que es así y no puede evitarlo. Hoy me odiaste y me amaste a la vez, soy como un chocolate blanco y negro juntos en un mismo empaque. Sin pensar en que no sabía nada que poner ahora puse todo. Quisiera retratar este momento solo por hacerlo. Solo por perder el tiempo. Pero sabemos que hay algo más poderoso que gastar 999 soles en una compra, esa es la memoria. Que suerte tengo.
jueves, 16 de diciembre de 2010
Mi azúcar suplementaria
Todos. Estamos tú, yo y los demás. Todos nosotros tuvimos un antes y un después. Después de un accidente. Después de la muerte de alguien. Después de la primera vez que hacemos algo. Hoy estuve pensando en eso. En mi curioso antes y después dos mil diez. ¿Me imaginas a mí comenzando el año? imagina a una chica de diecisiete años con grandes espectativas. Ahora lanza todas esas espectativas por la ventana. Ese es el comienzo. Allí me tienes a mí. Sentada en la escalera de un pabellón, cachimba, tonta universitaria. 22 de marzo. Nunca me gustó ser nueva en ningún lugar sin conocer a alguien, me siento antisocial y tonta. Ese era mi antes, el antes lleno de equivocaciones, lleno de crecimiento. Mi antes, antes de conocerte para ser sincera. Antes, como dice la canción de mi cantante preferido. Dicen que para llegar a la olla de oro al final del arcoiris como en las historias que te cuentan cuando eres niño y crees, hay que caminar mucho. Creeme que sí, caminé hasta que mis piernas no pudieron más. Caminé con mi inseguridad y con mi deseo de acabar con esto. Veía en mi cerebro cada noche una pirámide, una pirámide de metas, un lugar al que debía llegar. Todos los días pasaron, lunes, martes, lunas, soles...el mundo siguió su curso y los días fueron pasando sin perdonar a nadie, ni a mí (especialmente a mí). Como todo año, con 365 días, muchas horas que no soy buena para contar, muchas canciones bonitas, las noticias más raras, las muertes más sorprendentes y los amores esporádicos...no pensaba en encontrar nada más. No pensaba. Vivía amando a los chinos, odiando mi cabello, hablando de mí y de mi vida imperfecta, peleando con mi hermana, tomándome las cosas enserio, viviendo en mi desorden, creyendo a la tierra injusta y dudando de mi talento para escribir. Nunca le tuve miedo al amor, nunca le tuve miedo a enamorarme. Si lo había hecho antes y sabía (antes) que no era difícil, pero si mantenerlo, si tratar de hacer las cosas bien. No volví a hacerlo, nunca volví a sentir algo así (ahí viene mi cambio antes y después) No necesito explicar mucho, se que muchos se dieron cuenta del brillo anormal que reflejaban mis ojos. Se que todos notaron el giro de trescientos sesenta grados. Se que mi carácter (que no ayudó nunca) se transformó en lo que siempre quiso ser. Se que podía volar aunque no tuviera alas. Todo fue un día como cualquier otro. Mi amor por los chinos desapareció. Pude ser mejor en muchos sentidos. Logré tanto que no podía creer que era capaz. lloré de felicidad cuando alguien creyó que una vez más era de tristeza. Dos mil diez no se si darte las gracias a ti, pero el es mi azúcar suplementaria. Esa que no puedo comer por mis problemas alimenticios. Cerré mis ojos un día, me sentí en un cubo negro y sin sentido y cuando desperté había cambiado el color y estaba tu mano en la mía. No sabía que el amor se podía expresar de otras formas, formas que son no ponerse a decir cursilerías, formas que tratan de ser más simples y directas. No sabía que amor era esto hasta lo que lo sentí. No es un después que nunca fuí, si fuí asi alguna vez en mi vida (podría ponerse en mi biografía), pero ahora soy más esa antes que lo que fuí años atrás, se siente más lindo y más dulce, como los que no puedo comer.
Viernes
Ante la mirada atónita de los presentes, Viernes con los ojos llenos de lágrimas solo quiere lanzar sus penas al vacío. Ella, claramente, no entenderá razones y simplemente se entregará al viento. ¿Cuantas razones tiene todo el mundo para querer acabar con su vida solo en un segundo? Cuanta cobardía vive en todas esas máscaras, en todos esos seres, los que deambulan por las calles sin pensar en los problemas agenos. Si es tal vez que otros tienen problemas y a nadie leimporta. Eso es lo que verdaderamente duele. Viernes nunca tuvo a alguien al lado. La soledad y la miseria eran su más cercano abrigo y tuvo que acostumbrarse a eso. Ella no quería que la historia que contara su vida sonara a alguna canción del momento o a un poema de vallejo, ella solo quería que su vida no fuera contada nunca. Ella no quería haber existido, quería ser nada. Sus lágrimas no caían, una adivina le dijo un día que el remedio a sus males era mostrar la sonrisa cuando las cosas no tuvieran arreglo. Ella nunca mostraba la sonrisa. El peso de los malos tiempos no lo permitía, pero nunca tuvo una cara triste de todas formas. Ella quería morir un viernes para que todos los demás estuvieran ocupados en aprovechar su tiempo libre, porque así la había bautizado la vida, Viernes, día de descanso. Viernes, lo único que le gustaba de ella era el nombre. El nombre distinto, el nombre señorial, magestuoso, lo único con suerte que le había dado la vida. La tristeza de saberse sin apellido y sin padres no se la devolvería el acantilado. Viernes, tan inocente, tan extraña y confundida adolescente, por la que escribo cuando se acerca ese día, el día en que podemos estar cerca de rendirnos. No te vayas, no nos dejes...a nosotros que estuvimos mirándote siempre. El final nunca está cerca, nosotros decidimos llegar a él. Uno y cinco es demasiado poco, ni yo eh vivido demasiado. Las rosas que tocan tu rostro tienen más derecho a morir que tú. Hoy botaré las rosas marchitas de mi ropero y pondré una azules, unas nuevas...una que te digan que importante es la vida. Solo te recuerdo y sé que no querías acabar así. Viernes, cada día como ese tu recuerdo imponente viene a visitar mis dedos y me obligoa a escribir algo cuando descanso. Tú eras vida y le robaste la muerte a los culpables, los que no tienen ganas de servir, tú eras más que ráfaga de viento en primavera. Te fuiste, pero sigues.
jueves, 9 de diciembre de 2010
La playa
Sí, estuve ahí. Podría atreverme incluso a decir que no. Pero, las marcas en mis zapatos me delatan. Estuve ahí por muchas horas, tal vez escapandome de todo, talvez más cerca de todo lo que me permitía conocer en ese momento de mi vida. Estoy sentada poco cómoda, tratando de sacar la arena de mi zapato derecho. Aprovecho mi distancia de las otras personas. Se que sería un poco incómodo verme en este estado. Y no, la arena no parece arena, con el tiempo se pegó (es algo marrón y extraño, se que pueden descrifrarlo). El destino te regala momentos extraños, mis zapatos de hace años, el pensamiento del pasado. Mis zapatos negros ahora hacen de máquina del tiempo. Mientras miro al vacío y procuro no pensar en eso, llegan a mi pequeños fragmentos de esa tarde. Tarde de luna adelantada, tarde de brisa de mar, tarde de intento de amor nunca concretado. Me sorprendo al abrir mis ojos y darme cuenta que mis alucinaciones no eran producto del sueño. Mis ojos se cierran. Se vuelven a abrir. Yo sigo allí...recordando. Parado allí, al lado (nunca le dí la importancia debida). Loco, orate, enfermo mental. Los sinóminos solo explican una cosa. Hay muchas veces en la vida en que no completas algo porque no estás seguro de que sea lo mejor para ti. Demasiada locura para mi gusto, demasiado desinterés y bipolaridad.
Creo que necesitaba a alguien más normal. Sin embargo esa tarde era un niña en invierno. Era una loca atrevida. Me atreví a intentar querer, pero no me funcionó más de dos meses. La historia que nunca conté ahora está en mis zapatos. El tiempo sigue sin querer decirle a todos lo que sufrí. La gente podría aconsejar que olvide, pero si no es nada triste (y que jamás recuerdo) no tendría necesidad de intentar olvidar. Ayer leí que intentar olvidar no es más que... "el intento por querer recordar constantemente a ese algo o alguien". Ese consejo está mal. Mal como haberme escapado de mis obligaciones para ir a parar a esa playa, para solo caminar mirando las olas. Ese día me inspiré para hacer un post que está guardado en mi memoria y aquí. No debo decir demasiado. Logré finalmente quitarme toda la tierra/arena/excremento del zapato. Justo en el momento en que tenía que bajar. En mi reproductor suena "have a nice day" de Stereophonics. Las canciones en versión aleatoria son siempre mejores. Las inesperadas para el momento exacto. Volví a la realidad y mi máquina del tiempo desapareció en cuestión de segundos. Con una buena limpiada y algunos minutos. Es sorprendete que objetos materiales del momento te lleven a lugares que no recordabas. Ahora entiendo porque me puse estos zapatos. Quizás era para comprender que está todo mejor ahora. Mucho mejor.
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