domingo, 10 de octubre de 2010

O él o yo.

No es nada bonito cuando escuchas esas palabras recién sacadas desde lo más profundo del cerebro, tener que decir que si eliges a uno o a otro, tener que preguntar quién es la persona que importa más en tu vida, tener que decepcionarte por la respuesta que puedes escuchar luego de decirle a alguien esto. Primero recapitulemos, yo sé que como es obvio, nadie podría entender a que me refiero con "o él o yo"... no es que tenga algo que ver con el tema romántico pero sigue siendo algo sentimental, algo que estaría por romper un tipo de relación diferente, esa relación que jamás pensé que se quebrantaría. Me gustaría mucho que la persona a la que va dedicada el post de este momento estuviera sentada a mi lado, que bajara del segundo piso y pronunciara las palabras por las que ayer estuve derramando lágrimas, me gustaría tanto poder escuchar de su boca dos palabras, no la hacen más ni menos persona, quizás le haga feliz mi sonrisa de oreja a oreja luego de atreverse a decirlas. Tan solo quiero escucharte decir "lo siento". Solo quiero que recuerdes que las cosas no son como uno las cree y que no solo por vivir a mi lado toda tu vida debes creer conocerme. No te puedo juzgar por no haber estado en cada momento de mi vida, por que es lo más complicado del mundo. Luchaste como un león por todo lo que quisiste en tu vida y no tengo nada que reclamarte. Si nada es lo que te pido ahora, entonces lo es. Creo que no te has dado cuenta que si de personas infelices se trata yo encabezo la lista número uno. Cuando pasas por alto el como yo me puedo sentir, me duele. Me duele que insistas en decir que me conoces y yo tenga que repetir una y otra vez, con la voz rota y temblorosa: "tú no me conoces". Me duele aceptar que perdiste ese sexto sentido que te dan una vez que nace de tu vientre eso que esperaste por nueve meses. Me duele en mayor medida que digas que puedo ser capaz de destruir algo. Pero lo que más me duele de todo esto es que no te quieras quitar la venda, que no me veas, que no te vas a tí misma, que creas que solo soy un rostro y un cuerpo que vive para satisfacer sus propias necesidades. Las lágrimas de ayer, con mi brazo sosteniendome, con mi voz callada, mirandome al espejo y preguntandome en un tono masoquista ¿hasta que punto va a llegar esta situación? No me interesa tener una casa bonita, no me interesa tener todo lo que podría desear, ni ir de viaje a todos los países del mundo de los que antes no pude haber tenido idea de conocer, tampoco me interesa que él me comprenda. Yo solo quiero que volvamos a ser felices, que volvamos a reír en la tarde, que prepares pop-corn y que te salga mal mientras te duermes a mi lado viendo una película. Yo solo quiero que aunque duermas a mi lado y no veas la película que tanto busque por horas, estés. Yo solo quiero saber que estás y no que te hipnotizas como fan enamorada cuando ves su rostro en la cámara web, tan que yo no existo en tú mundo. Tienes una responsabilidad y esa responsabilidad soy yo, la que te escribe. No de cuidarme, no de protejerme, solo de estar. Porque aunque no digas nada y pretendas ser un témpano de hielo tan frío que hasta me quema, con el solo hecho de estar me sentiré todo lo anterior que no te estoy pidiendo que hagas. Me hubiera gustado mucho ver tu hoy con todo lo que dije en la mesa, a la hora de cenar. Me hubiera gustado no tener que decirte que podrías perderme, que podría irme y que no estaba bromeando. Debo admitir que aunque al principio sonó algo típico de un berrinche adolescente en algunas horas se transformó en una posible realidad dolorosa. No quiero esto para tí, ni para mí... no quiero que vivamos pensando en como hubiera sido si hubieras dejado de lado a esa persona. No entiendo que puede darte que es capaz de no poder permitirte abrir tus ojos. Yo solo intenté ser buena pero tú me haces parecer la mala de la película, me haces parecer la persona principal en la lista de los que atentan contra tu felicidad. Me gustaría que hubieras estado espiándome cada vez que hablaba sobre ti, con esa emoción, cada vez que decía que no había nada en el mundo que me hiciera tan feliz que verte feliz a ti. Acepto mi error al no poder decírtelo en la cara. A veces, me resulta muy difícil expresarme con las personas que quiero tanto. Me acuerdo una vez en la que te enseñe una foto que teníamos en el facebook y tapé la parte de la descripción donde decía que eras la mejor persona del mundo, donde decía que te adoraba como a nadie. Perdí lo que tenía cuando pequeña, perdí la facilidad para poder decirte cuando te quiero. Perdí la facilidad para poder confiar en ti. Yo quería que seas siempre como eras, yo no quería que nada ni nadie te hiciera cambiar. Abre tus ojos yo no quiero tener que ser la persona que te obligue a hacerlo. No quiero ser quién provoque tus lágrimas una vez más. Para ti no soy más que una niña inmadura buscando una capricho más con el cual comenzar con la discución diaria, pero no sabes que la oruga salió hace muchos años de esa capullo en donde me mantenías retenida. Puedo decir todo lo que pienso y estoy segura que al hablar podemos entendernos bien si evitamos alzar la voz. Estoy segura de que el día que botes tu orgullo en el tacho de basura todas las cosas van a ser más sencillas en mi vida. Si me lees dime si piensas luego que soy una niña caprichosa. Sí me lees dime si es él o soy yo. Dime si me arrojarías del barco y tuvieras que elegir como me dijiste ayer, dímelo sin piedad. Yo me iré aunque sé que necesitaré de ti más que lo que tú necesitas de mí. Yo me iré por verte más feliz y a mí menos triste, aunque te tenga que extrañar cada día. No quiero ser más cenicienta en este, tu cuento de hadas prefabricado. Yo siempre fuí lo más importante y ahora lo es él y yo fuí degradada a la parte inferior de la pirádime. Me voy sin antes recordarte que eres lo más importante y que no quiero que sigas siendo tan infantil aunque es extraño que yo siendo tan infantil te tenga que poner ese calificativo a ti. Solo gracias a pesar de los malos tiempos. Solo elije y dime si él o yo.

Le falta un poco de ají.

Hoy me senté aquí mirándote sí, a ti hoja virtual vacía... con esas ganas mías de llenarte, llenarte con un "como me siento", con un sufrimiento repentino, con un sufrimiento poco vacío y totalmente real. Hace mucho que sentía haber dejado el blog de lado y en esos pasos que dí mientras no escribía nada, descubrí que soy una bestia en redacción, pero eso no hace si no frenar menos mis pasos cuando me enfrento a ti. No hablo de una persona, hablo nuevamente de ti, la que me observa espectante. Me arrepiento de una serie de cosas que hice en este año y me siento minimizada cuando escucho a mucha gente decir "no cambiaría nada si tuviera que retroceder el tiempo". Suena cobarde decir que no puedo enfrentar a la nada, decir que estas cosas están pasando y que no puedo con ellas, suena tonto y conformista decir que no voy a hacer nada si simplemente no se que demonios hacer, suena cursi decir que esperaré a que sea el momento indicado, que no debo desesperarme. Mientras trato de ordenar las ideas en mi cabeza e intento no parecer tan poco cuerda, recuerdo momentos en los que sentía que no sentía nada. ¿Como vive alguien que no siente dolor, tristeza, amor alguno en determinadas circunstancias? escribo estas cosas mientras escucho listen con un cover de glee, quizás escuchar a mi corazón me haga pensar mejor pero lo siento más vacio que nunca. Que es peor ¿Estar triste por algo que pasó? o ¿Estar nada porque no tienes nada por que estar algo? si me pongo triste en algunas películas no es porque recuerde a alguien, es porque me gustaría poder recordar a alguien y así ponerme más feliz o más triste según sea el caso. Hablo conmigo misma con la esperanza de poder por fin encontrar la luz, como ví en una película ayer... esa luz que me quite la venda de los ojos. Me paso horas y horas pensando que hize con mi vida para estar en un estado de no saber como soy, que soy, que quiero y que estoy buscando. Quiero reir, llorar hacer algo pero simplemente no me sale ESA sonrisa, no me sale ESA lágrima, no me sale nisiquiera hablar porque me dí con la sorpresa de que cuando pretendía hacerlo había perdido esa facultad, sí mi garganta colpasó y ahora debo esperar algunos días que volver a tenerla conmigo. Así como perdí la voz de la nada, sin explicación (Quizás por las bebidas alcoholicas de la reunión o porque se me salió una media mientras dormía) así con explicaciones de los más estupidas y poco importantes, así pasa todo. A veces quiero retorcer mi vida, cambiarla de forma, no sentirme tan ajena de mí misma, poder gritar y poder sentirme especial, importante, necesitada, esa es la palabra y... no lo siento. Que es lo que mi mejor amigo destino quiere para mí este once de octubre, que es lo que querrá para mí el próximo año, todo esto es como estar viendo una novela méxicana, me imagino los avances y siempre es lo que imagino porque tengo una especie de sexto sentido telenovelero. Sin embargo, en mi vida no resulta tan fácil, no puedo imaginarme lo que podría estar por venir y no quiero ser pesimista, pero nada de lo que vino es tan bueno como para agradecer. Todo lo que he conocido, querido o necesitado, este año siempre ha estado fuera del alcance de mis manos, cuando antes todo lo tenía tan cerca, como un video juego... solo presionando un botón. No me emociona que alguien me diga cosas bonitas, ni me alague, ni me elogie, ni haga el mayor esfuerzo de poder hacerme sentir mejor, porque sigo la gemela de esta hoja que lleno. Vacía, sin espectativas para un futuro mejor y brillante, vacía esperando ser llenada, esperando ser leyenda. Yo llegue pronto, a la hora para poder llenarte pero parece que siendo yo nadie se atreve o nadie tiene la necesidad de intentar escribir dentro de mí. Sigo con mi drama de tercera categoría, sigo con mi aspecto desarreglado que poco ayuda, sigo con las pocas ganas de intentar arreglarlo y cuando lo hago, aún cuando lo hago sigo con las mismas pocas ganas y con la misma inseguridad de siempre. Pensé que este sería un mejor comienzo, pero solo soy placton en un gran mar, donde hay muchos peces, muchos peces más importantes y más cadiciados, yo solo soy granos de arena de la vida, solo estoy perdida y resignada. Si pudiera decir SÓLO para lo que voy a decir lo diría pero no es tan simple, yo perdí todo sentimiento. Veo en blanco y negro. No siento ni el ají en cualquier tipo de comida, no siento ni las cosquillas cuando alguien quiere hacerme reir, no siento ni tu llegaba cuando estás cerca, porque no estás, no estarás y yo estaré así, sin sentir.

martes, 21 de septiembre de 2010

Pequeño post de la soledad.

Me rindo ante las malas cosas que puedan pasar de ahora en adelante, ante la nada. Estoy sobre un bloque de concetro y se me dificulta respirar. Dime como se sintió para ti quedarse solo, dime si no quisieras sembrar personas para acompañar tu tarde y que florezcan del suelo así, de la nada. Me gustaría que me dijeras que estás aquí o por lo menos sentirte, como el viejo dicho que dice "ver para creer" si no apareces pronto estoy poco a poco dejando de creer en ti, ya no creo que seas real. Quisiera ser feliz en algún tiempo, pronuncia mi nombre y hazme sentir que pertenezco a algo, por dios. No soy nada y si llorar fuera un remedio lo haría cada tarde pero no lo es... acercame a la verdad de tus ojos, alejame de ti, alejate de mi, pues no soy nada para nadie, no soy nada para ti, mejor debería irme. Solo dime a donde, dame alguna especie de pista, el letrero del lugar a donde debo ir no lo puedo ver, nisiquiera con mis lentes, nisiquiera contigo.

sábado, 11 de septiembre de 2010

Bienvenido a mi mundo straight edge X

Normalmente cuento cosas que pasan todo el tiempo, el amor, coincidencias... pero creo que esto no es tan así. Hace un par de días que todo se dió vuelta y tengo que contarlo porque me diste ganas de hacerlo, al decirme "vez, ahora tienes algo que poner en tu blog"... no se si quieres ser parte de este libro de vida, no se si quieras que te tenga presente cada día, tampoco se si te haría bien leer lo que tengo escrito en alguna página de la agenda y que me da ganas de enseñarte al saber que tú también podrías mostrarme un poco de ti. Estás tratando de impresionarme y te diste cuenta que es fácil, no se por que extraña razón de alguna manera logras sacar lo mejor de mí, no quiero que quieras aprovecharte de eso. Todas las definiciones no son suficientes para delimitar lo que significas. Inevitablemente todo está implícito y con lo que dije antes no quiero que creas que te doy demasiada importancia. Me sorprende realmente lo rápido que llegamos a conocernos, te conozco tanto o más que a la letra de mi canción favorita y a la vez no te conozco nada, eres como un maniquí en el aparador del que intento descubrir secretos a cada segundo. Veo tu futuro y no puedo decirlo, no me es fácil hablar frente a ti cuando te tengo tan cerca, a veces no puedo evitar pensar en todo lo que se nos viene encima, es como si el mundo intentara acabar con nuestra existencia y me refiero a la existencia de que todo lo que creíamos antes de hablarnos no era lo que realmente existía... todo cambió. Debes creer que soy un poco bruja ahora que inexplicablemente lograste escuchar mi voz en el momento menos pensado, y es así. En estos momentos yo también cruzo mis dedos y espero que el deseo se cumpla. Yo también quiero tener el corazón duro, así con un toque de hardcore y dejar de sufrir. Te miro ahora al lado mío y presiento que viniste para darme una mano, en realidad no se si eres la persona en cuya vida debo dejar huella, pero siento que debo hacerlo. Podemos enterrar juntos mi pasado si así crees que seguiré adelante y hablar de definiciones filosóficas, dudar sobre quién soy yo, reir y odiarte cuando no te odio, mientras el sol nos da en la cara y una banda toca música instrumental que confundo con un simple ensayo, mientras te burlas de mí cada cinco segundos, escuchar a los beatles, bailar un ritmo que aún no me enseñaste, aprender a tocar el bajo y hacer un globo con el chicle, podemos sentir que nos conocemos de antes, puedes mentirme si te da ganas. Ya no estás solo, escuchalo, si puedo ser compañía lo seré, no creas que intento subir tu ego porque sabes que es lo que menos me gusta, a decir verdad no eres perfecto, pero de cierta forma en ocasiones pienso que si.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Tus pupilas lejanas, tu risa contagiante, los deseos de odiarte y no poder hacerlo.

Ahora la vida está un poquito más confusa que en los últimos meses solitarios del 2O1O, el disco duro de mi corazón en el ámbito amoroso está completamente lleno y no sabe que dirección tomar, temo que en cualquier momento pueda quemarse, el virus ronda impenetrable. No encuentro el ratón metafórico necesario para poder guiarme en la red, siempre fallo... es como una especie de juego de busca minas todo puede estar bien y en el momento menos pensado, hallaste la mina, que frustación. Sé que cuando me tocas, aunque puedo odiarte unos segundos, no me atrevo a protestar... sin embargo nunca llegas a donde yo quiero. Recuerdo la vez en que me dijiste que mi blog no te convencía, que esparecia solo romance, pues ahora te cuenta a ti como historia, que rara es la vida hasta contigo. Sin embargo, nunca llegas a ser totalmente lo que yo quiero, que ironía.
Aquel día llegue a tu puerta, después de tomar el ascensor... miraba mi rostro y me preguntaba si mis sentidos estaban completos. Llegué a tu puerta sin esperar nada y cuando me invitaste a pasar y me guiaste sin ver, por un momento te confundí con otra persona... poco a poco fui entendiendo que no hay nadie que se parezca ni una pizca a ti, no hay otro como tú. Eres el dueño de que algo que nadie tiene, no se si es suerte o condena, más bien maldición... pero solo se que no se que es, solo se siente y no tengo que preguntarlo. Quizás en este momento tus disculpas ya no valgan de nada, pero de todos modos gracias por siquiera intentarlo, gracias por las caras tristes. Las cosas no se arreglan con una disculpa, no estas cosas... pero advierto que de cierto modo me está empezando a gustar ese niño que llevas dentro. Al observar la habitación vacía, pude ver que tenías un dvd de toy story 3 sobre la mesa de tu televisor... pensé en que quizá si tenías un poco de ese niño y quise fallidamente sacarlo dentro. Ese niño te vió portándote mal y demostrandote a ti mismo que solo te importas tú. Caminé hasta tu puerta sabiendo que tus labios habían dibujado un mapa hacia los míos, como el que me habías hecho el día anterior para guiarme hacia tu casa...no podía evitar siquiera no corresponderte. Aquella noche fuiste mi huracán. ¿Como puedo no conocerte y describir tan fácilmente tus sentidos? , cogí todas mis cosas en el momento en que sentí que nada era como debía ser y caminé hacia la cocina con la pequeña esperanza en el bosillo, pensando que me seguirías, pero me quedé ahí sola esperando, intentado asustarte con el sonido de la puerta, pero no caminaste a preguntar. Sabías que muy en el fondo, era muy tarde para no decir que te habías introducido en mis sentidos, eras como esa droga de la que no soy capaz de escapar, de la que jamás estuve cerca y ahora sí. Me tanto mal que me hace bien y no puedo evitar esa parte de masoquismo contigo en mi vida, escucho voces que me dicen bienvenida una vez más al laberinto, pero no quiero irme de él porque me engañas con la mirada y con las palabras, tu misterio me embriaga suevamente. Recuerdo que decías que no te gustaba que te vieran sonreir y extrañamente a mí siempre me hace bien ver tu sonrisa, es que quizás guardas algo que es solo tuyo y por momentos pido tener esa llave para poder abrir lo que ocultas, pero se que a la larga sufriré. Ahora que puedo pisar el suelo, me doy cuenta que me porté mal, fuiste sin querer queriendo más que un tarde y aventura, más que la tristeza y los sonidos inevitables, esos que disfrutabas escuchar. Tu cara se borra por la luz tras la ventana y me dan ganas de escapar. No podías ser más tóxico en mi vida, pero no puedo dejar de pensarte. Eres la persona de la que siempre escuché y de la que en realidad no sé nada y a veces... no creo que las promesas con tu tatuaje como testigo sean ciertas, solo sentí creerte al leer un te quiero y pensé en que quizás lo merezco. Puede que no me tengas denuevo. Ahora que estoy aquí pienso en que no debo verte, porque se que no podré evitar entrar en tus pupilas lejanas, tu risa contagiante, los deseos de odiarte y no poder hacerlo.
Vuelven mis demonios y volvió a llamar, un día que jamás olvidaré...la brisa golpea a tu ventana y una parte de mí se niega a perderte, no voy a llorar. Sigo sintiendote y pido por dios que tu fantasma se vaya, ¡Ayudame!

miércoles, 21 de julio de 2010

Dicen que el tiempo lo cura todo.

Es extraño cuando te pones en una posición en la que no quieres estar. Vas a ese lugar, en el cuál recordabas haber pasado momentos que sinceramente nunca llenaron tu vida del todo, pero se asemejaban mucho a un intento de vida perfecta. Te mentiste, llenando tu cabeza de falsas ilusiones, pagadas con unos minutos de cariño imperfecto y unos caramelos dulces. Vuelves con la duda en tu garganta, mientras miras por la rejilla a la persona que saldrá y que te espera con ansias actuadas. Derrepente al observar su expresión cansada, adivinas que todo no es más que un absurdo teatro, lleno de besos vacíos, lleno de esperas que no valdrán más la pena, luego de que pises tierra y le hagas ver lo que equivocado que estaba. ¿Que haces cuando te portas de la manera más irracional e inmadura? ¿Cuando a pesar de haber leído en las revistas de moda que estaba mal, lo haces porque impera en tu cerebro tu instinto de ingenua desesperada? ¿Quieres hacer feliz a alguien que se nutre de tu escuálido cariño, de tus sobras de recuerdos? ¿Quieres hacer sonreir a la persona que está varada en el rostro de otra y que aún guarda una bolsa
de tarjetas que gritan pasado y a la vez callan?. Te preguntas que haces en ese cuerpo y que está ocurriendo en ese momento, porque todo se sale de control y tú te sientes mal, sientes que no eres tú, que eres una especie de fantasma, de espectro que desearía estar en un lugar mejor, un lugar con la persona correcta, en el momento indicado, haciendo algo que realmente quieres. ¿Como pasó esto? ¿En que momento te convertiste?, tratas de detener la situación con una expresión de "esto no está pasando", tratas de correr en el pasado, en el momento en que viste tu rostro por primera vez y pensaste quizá que el hablarle sería la oportunidad perfecta para huir de tus problemas, para lanzarte al mar y así lo hiciste, pero... ¿adivina que? fallaste una vez más. Ese sabor de boca no lo recuerdas, pues nunca se que te quedó grabado como con otra persona, como aquella última vez en la que prometiste cosas que se ahogaron, que no son más de hipocrecias que no crecen en los árboles. Lo miras, tu mirada confusa dice más que mil palabras, le gritas sin decir que no quieres que vuelva a suceder, pero no escucha tus señales, no observa tu rostro con la misma calidez, para el no eres más que un divertido pasatiempo, no eres más que una mujer que alguna vez vió como un tesoro inalcanzable y hoy es una muñeca utilizada para borrar corazones rotos, para esconder cartas de amor que aún quieren salir a la luz. No debiste enseñarle que eras vulnerable, no debiste haberle pedido su número, no debiste haber vuelto a aquel lugar y verlo por segunda vez. ¿Qué clase de cosa estabas pensando cuando decías que esta vez sería el indicado? ¿Es que sigues errando pensando en que siempre va a ser tan fácil como la última vez? ¿Es que vuelves a caer en el juego del destino?. Estás varada en la desesperación, mirando la playa a lo lejos, caminando de su mano, queriendo soltarla y decirle la verdad, pero no te animas, sientes que no es el momento indicando para romper la mentira, aunque sabes en el fondo que el siente que también la vive contigo. Caminas unos pasos más y vez una pareja besándose, te preguntas que pueden pensar y si su mentira está mejor estructurada que la tuya. Ahora estás más cansada que antes pues no fuiste a ese lugar con las mismas ganas de la semana pasada, pues luego de la conversación que tuvieron, las cosas no volvieron al ser las mismas, tus lágrimas quieres asomarse por los costados de tus pupilas y tus pestañas te hacen daño de solo pensar que el podría verte llorar. Los árboles ya no tienen el mismo aspecto y luego de que el se despide de ti con un poco animoso beso en los labios, lo vez partir y en tu cara frustrada queda un "¿por qué no se lo dije?", flota en el viento, quieres golpear cosas, quieres saltar, necesitas llamar a alguien, necesitas llorar, necesitas sentirte miserable una vez más. Es la tercera vez en tu vida que no te atreves a ser sincera, es la tercera vez que finjes algo que no sientes ¿como tienes tanta facilidad?. Te sientas en una vereda, pareces una persona pidiendo limosna, tienes esas ojeras en los ojos, dormiste tarde pensando en la forma más fácil de acabar con todo, pero no lo conseguiste, el desvelo fue en vano, caiste al foso de los cocodrilos.

miércoles, 16 de junio de 2010

Casualidad, coindencia, destino.

No es fácil describir lo que se puede sentir cuando una coincidencia así sucede.
ella, simplemente decidió que el viernes era un día sagrado y no le importó ausentarse de la clase de matemáticas, quería dormir y dormir seguidamente por muchas horas, simulando ser un topo en hibernación, pero lo único parecido a la hibernación para ella eran las cinco horas o menos que se podía permitir dormir cada día, claro, siempre después de terminar las también interminables tareas que la universidad le demandaba.

Él solo pensaba en llegar y jugar crazy combi, estaba tranquilo pues ya había terminado de hacer su maqueta de arquitectura, que tanto tiempo le había tomado, más que tiempo eran meses y se sentía demasiado aliviado de no tener que quedarse otro día más hasta tarde, la carrera de arquitectura demandaba demasiado esfuerzo, pero nada que no pudiera superarse, total ¿no era este día viernes? realmente no le importaba no hacer su tarea el viernes, tenía sábado en la mañana y domingo (que siempre es destinado para tareas de última hora).

Ninguno de los dos se imaginó ser testigo de una coincidencia tan sorprendente, solo caminaron hacia el destino, el famosamosamente llamado "puente primavera", siendo casi la 1 y 30 de la tarde, sin sol ni ilusiones, él y ella caminaron hacia el tunel blanco y subieron la empinada cuesta arriba, que luego les causaría dolor de piernas, los dos sin saberlo estaban totalmente desperados por llegar a sus respectivos hogares y hacer todo menos pensar en el día que tuvieron.

El subió la colina improvisada primero, llevaba puesta una polera marrón y unos pantalones un poco mas bajos en la cintura que lograban ver algunas cosas que ella no esperaba, sus piernas se movían al compas de los autos que por allí pasaban en sentido contrario a los de ella, y sus ojos no podían dar cuenta de que ella también iba al mismo lugar. Por fin, lograron los dos llegar al paradero donde tomarían el siguiente auto, serían dos de tres, pues les faltaba uno para terminar la ruta.

Como dos perfectos desconocidos que muestran atracción hacia el otro, comenzó el juego de miradas casuales, junto con el placer de sentir que podían solo ser ellos y no necesariamente tenían que hablarse para hacer notar que querían hacerlo, pero ninguno de los dos sabía que palabras utilizar en un momento como este, ¿que le podría decir él? ¿un hola? ¿un me das hora? pedir la hora era lo más clásico y quizás nisiquiera se le pasó por la mente hablarle, no quería parecer un psicópata desquiciado intentando algo con un chica que solo vió pasar un día cualquiera.
Varados esperando la salvación, que sería el próximo micro que los dejaría en un lugar no muy agraciado, lleno de basura pero efectivo para llegar a su destino con más facilidad que si tomaban las otras dos rutas, depronto llegó ante ellos un pequeño micro azul lleno de gente y con solo dos asientos libres, el subió sin saber que ella también lo tomaría, y por su parte ella dudó si subirse, pero se le hacía tarde y, además le pareció cómico sentarse al lado de él e iniciar el juego de las miradas que acabaría cuando los dos tengan que bajarse para tomar caminos separados.
Ella se puso sus audífonos y al ritmo de una canción de nevershoutnever abrió el libro que estaba leyendo ese día, "la semana siete mujeres" y mostró interés en él como para lograr que el chico al lado de ella la considerara algo interesante por ser una de las pocas que haya visto leyendo un libro por rutina y no por estudio. Ella lo observa con detenimiento, ignorandolo a él y logra su cometido, él observa la tapa y algunas palabras rondan por su cabeza,imaginándose quizás de que podría tratar el libro y recuerda en ese instante libros que lleyó en sus épocas pasadas de la juventud cuando solía leer más y no vivía imaginándose haciendo casas coloridas y modernas y ganando más dinero que siendo escritor. Pero ella le inspiraba confianza, una confianza extraña, sólo con unos cinco minutos de imaginar como sería conocerla ya sentía hacerlo y ella sentía lo mismo sin saber que el sentimiento era correspondido. Pronto llegó la hora del adiós sin palabras y ella guardó su libro, alistó su mochila beige, se arregló la chompa para evitar atorarse con las puertas del micro y dar una buena impresión y se paró en el reducido espacio que el ofrecía ese poco desarrollado medio de transporte urbano, en su mente ella se quejaba de lo vacías que eran las mentes de los peruanos y que si ella pudiera podría hacer que los peruanos viajen mejor hacia sus casas, más cómodos y mejor sentados.

Él con su maleta negra y su regla de arquitecto, se preparaba para descender y sin hablarse pensaba lo mismo que ella, en su retorcida mente de adolescente universitario. Bajaron y sin mirarse sonrieron por su parte, ¿coincidencia? el bajó primero para evitar mirarla y sonrojarse por lo divertido que había sido bajar en el mismo puente de fea apariencia, pero que con ellos dos presentes no se veía tan mal.

Una señora les pedía unas monedas con un gorro en la mano, ella pensó por un segundo en darle una propina, pero lo empinado del puente impidió que pudiera deterse y la hacía sentir estar en una montaña empinada de chosica bajando y bajando, imaginó caerse sobre él por lo rápido que iban sus pasos, pero afortunadamente el llegó al próximo paradero antes que ella, y cuando lo alcanzó casi ocurre lo pensado, pero se sostuvo de un poste muy cerca, al retroceder pudo notar que el rostro de él estaba muy cerca de su espalda y no pudo evitar sentirse nerviosa al sentir su respiración e imaginarse hablando a su lado, sin nerviosismos y tranquilidad. Él aseguraba que en ese momento sería la despedida, y que probablemente nunca más volvería a ver su rostro otra vez, su destino era huaylas, antes de llegar a toda la avenida planeaba bajarse a la esquina del grifo, pero lamentablemente ningún carro que mostrara llegar a esa avenida pasaba por ese lugar y los dos pusieron cara de preocupados, se dieron cuenta y voltearon a reir, los otros buses iban al mismo lugar, los cedros, así que sin pensarlo mucho se dieron cuenta que, una vez más los dos tomarían el mismo carro. Después de unos cinco minutos vieron el bus igual de pequeño que el anterior y no dudaron en subirse, tanta era la gracia que causaba una nueva coincidencia por parte de ellos que cuando el cobrador los separaba de las miradas, soltaban una risa sin sonido que expresa su sorpresa por lo que el destino les estaba jugando, ¿una broma? quizás sería más que eso si lo tomaban más enserio que lo que realmente era. Ella volvío a ponerse los audifonos y esta vez sonó la canción "loco extraño" de sandoval, que contaba una historia muy parecida a la que ella estaba viviendo en ese momento, pero si huviera contado la parte de las coincidecias quizás se tornaría mas interesante. De pronto después de haber pasado por la discoteca "bora-bora" y observar el primer grifo se dió cuenta que estaba muy cerca de su destino, miró con tristeza al individuo que causó en ella un sentimiento diferente y que sabía pronto dejaría de ver, así que debía verlo lo más posible para que su imagen se quedara grabada por más tiempo, unos segundos más, cuando tuviera que dejar su camino, cuando tuviera que desaparecer de ese lugar y dejarlo allí pensando en que quizá pudo ser pero el no-atrevimiento no hizo nada.
Él por su parte pensaba en que pasando el grifo, presisamente en la esquina, al bajar se sentiría aliviado por llegar a su casa, pero triste de dejar sentada a la muchacha que no conocía pero que raramente sentía conocer de siempre, su rostro cálido le recordaba que aún se podía ser feliz en la vida y la sonrisa que aún no veía se dibujaría en su rostro si alguna vez lograba verla, pero sabía que a menos que su vida sea una película no iba a ser posible. La sorpresa los llenó en el momento en él que ella pudo verlo a su lado caminando al mismo compás y dirigiéndose a la misma avenida, ella no podía evitar que su rostro se iluminara tanto y él no dejaba de mirarla, finalmente ella estacionó sus pasos en el edificio donde vivía y él la vió quedarse parada mientras cruzaba la reja que lo llevaría a su casa.